Si algo garantiza Edin Dzeko (Sarajevo, Bosnia, 31 años) son goles. Desde que debutase en el modesto Zeljeznicar en 2003, no ha parado de colocar el balón junto a la red, y hay pocas cosas más reconfortantes que decir sobre un delantero. Básicamente se ha acostumbrado a hacerlo con cualquier camiseta, de tal forma que con 52 dianas es el máximo anotador de su país, a un tris de doblar a Vedad Ibisevic (28), su único perseguidor.

Pero su bagaje de killer no es solo como internacional, pues a largo de sus 15 años de trayectoria suma 231 tantos en 493 partidos, 65 de ellos con la camiseta de la Roma, a la que llegó en julio de 2016. Pero al nueve bosnio le exigen más. En realidad se lo han exigido en todas partes y no siempre ha reaccionado bien. Pues este delantero de 193 centímetros tiene planta y carácter fiero y no le suele gustar que le cuestionen.

“Es cierto que desde el Chelsea preguntaron por él este invierno, pero la oferta que nos trasladaron no era aceptable. La Roma escucha ofertas por Edin como por cualquiera de sus jugadores”, aseguró Monchi, responsable de la secretaría técnica. Los rumores acerca de su salida no debieron gustar al jugador, que se rebeló con dos goles en la importantísima victoria ante el Nápoles, donde exhibió todo su repertorio ofensivo. “Nunca he visto un jugador tan estructurado y tan técnico, es similar a Ibrahimovic. Me dio las respuestas que le pedí, entendió que debe hacer algo más para el grupo”, le piropeó, quizás excesivamente, Di Francesco tras el encuentro.

La relación entre el jugador y el ahora entrenador de la Roma es cordial, algo que no ocurrió con su antecesor en el cargo. “Mi visión sobre él es simple: con sus miradas y comportamiento deberá rogarme para volver a ponerse la camiseta de la Roma”, le abroncó enfurecido Luciano Spalletti tras un partido en la temporada 2015-2016. Lo cierto es que volvió a ponérsela y su equipo concluyó aquel curso en tercer lugar.

Fuente: El País