Semillas nativas, eje de resistencia y soberanía en Espita

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Espita, Yucatán, mayo de 2026.– En un contexto donde el debate sobre la soberanía alimentaria y el futuro del campo mexicano cobra cada vez mayor relevancia, la Feria de Semillas Túumben Ch’iibal se consolidó como un espacio de organización comunitaria y defensa del patrimonio agrícola en el oriente de Yucatán.

El encuentro reunió a ejidatarios, productores, académicos y organizaciones en torno a un objetivo común: preservar las semillas nativas y fortalecer la milpa maya como sistema ancestral de producción. Más allá del intercambio de semillas, la jornada reflejó una postura firme frente a los retos que enfrenta el campo, particularmente ante la expansión de semillas transgénicas y el uso de agroquímicos.

El presidente de la Liga de Comunidades Agrarias de Yucatán, Juan Manuel Medina Castro, advirtió que la defensa de las semillas nativas no es un tema menor, sino una lucha que impacta directamente en la salud, la economía rural y la autonomía de las comunidades. Subrayó que apostar por semillas locales representa una alternativa frente a modelos agrícolas que, dijo, ponen en riesgo tanto el medio ambiente como la vida campesina.

Durante la feria, productores locales intercambiaron y comercializaron variedades tradicionales de maíz, calabaza y otros cultivos, en un ejercicio que fortalece la economía comunitaria y fomenta la autosuficiencia. Voces como la del productor Ángel Severo Dzib Oy insistieron en la necesidad de no ceder ante la promoción de semillas “mejoradas” que, según señalaron, pueden tener efectos negativos a largo plazo.

Uno de los puntos centrales del evento fue el impulso al Banco Comunitario de Semillas Nativas, proyecto respaldado por el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), que busca resguardar y reproducir variedades locales como una estrategia de resistencia frente a la homogeneización agrícola.

La investigadora Elvira María Kuk Pech destacó que la milpa maya no solo es un sistema productivo, sino una expresión cultural profundamente arraigada que articula conocimientos tradicionales y científicos. En ese sentido, afirmó que la conservación de semillas nativas es también una forma de preservar la identidad y la historia de los pueblos originarios.

El programa incluyó ceremonias tradicionales en lengua maya, actividades culturales y ponencias sobre temas clave como la importancia de los polinizadores y los efectos de los agroquímicos, evidenciando la interconexión entre biodiversidad, cultura y producción agrícola.

El evento también contó con la participación de instituciones académicas y actores del sector privado, lo que refleja una convergencia de esfuerzos en torno a la protección del campo yucateco. Sin embargo, los organizadores dejaron claro que el motor principal sigue siendo la comunidad.

Con miras a futuras ediciones, el llamado fue a fortalecer la participación colectiva y dejar de lado divisiones políticas, priorizando el bienestar común y la defensa de los recursos naturales.

Así, la Feria de Semillas Túumben Ch’iibal no solo se posiciona como un evento local, sino como un símbolo de resistencia social y política que pone en el centro la discusión sobre el modelo agrícola y el derecho de los pueblos a decidir qué y cómo sembrar.

Información y fotografías MPM

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