Jorge Efraín Salazar Ceballos

«Entendiendo el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad»

Opinion

Colaboración: Dr. Jorge Efraín Salazar Ceballos
Médico Neurólogo

Existe o no existe el Trastorno por Déficit de Atención tema por demás polémico, sin embargo, existe cada vez más evidencia de lo real que es este trastorno y los cambios que existen a nivel del sistema nervioso central. Les comparto colaboración de la Neuropsicóloga Lucy Ledesma Torres al respecto:

“A continuación se exponen, a modo solamente de ejemplos entre miles, las contribuciones de investigadores de reconocido prestigio, sobresaliente experiencia clínica y formación profesional, que han manifestado tanto la existencia de conflicto de interés como lo contrario, pero en ambos casos se comprueba la valía de su tarea en beneficio de la población con TDAH y su solvencia ética en el campo de su ejercicio.

El Dr. Rusell Barkley, experto reconocido mundialmente, es autor de numerosas publicaciones y aportes sobre el TADH con una larga y prestigiada carrera profesional. De sus reflexiones destacamos la siguiente por ser parte de la controversia, pero no así de la negación del Déficit de Atención como enfermedad, igualmente por dar cuenta de su existencia.

El Dr. Russel en su libro Niños Hiperactivos: Cómo comprender y atender sus necesidades especiales, expresa su desacuerdo con la denominación de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, ya que en su opinión no refleja la problemática mayor y central del padecimiento. Pues el TADH no es un trastorno caracterizado por únicamente la falta de atención sino de autocontrol en el campo de la interacción social.

Russell considera que el TADH es una alteración del desarrollo de la competencia del niño para controlar sus impulsos a lo largo de su vida, hasta su condición adulta, lo cual compromete su futuro y realización personal, además de afectar a su entorno inmediato y a su sociedad.

Russell refiriéndose al TDAH subraya la alteración del” desarrollo de la habilidad para regular el propio comportamiento y para prever el futuro”.

En otro de sus trabajos. “Diagnóstico, Demografía y Clasificación de subtipos TADH el especialista insiste en afinar la denominación del trastorno de tal manera que refleje el centro de la problemática.

Sobre la clasificación, arbitrada por la Asociación Americana de Psiquiatría, del Déficit de Atención, como trastorno mental. También ha sido descalificada, por detractores que emplean como argumento, el de los conflictos de interés de un alto porcentaje de sus numerosos miembros que participan con su opinión y peso específico en los criterios de definición prevalecientes en la actualidad.

Señalamiento que no puede conducir ni a la negación de la existencia del TDAH, ni a invalidar necesariamente el trabajo arduo e interdisciplinario de clasificación de las enfermedades mentales del DSM IV y DSM 5, cuya utilización es una guía invaluable para el ejercicio de los especialistas en el campo de la salud física y mental y para las políticas públicas, privadas y del sector social, comprometidos en su atención.

Es oportuno mencionar las apreciaciones de expertos sobre el DSM 5 por ser atendibles, las cuales consideran que en el caso del TDAH la caracterización y pautas de identificación pueden generar riesgos de sobrediagnosticación que solamente pueden ser superados por la experiencia clínica y solvencia profesional del especialista en el abordaje y tratamiento de este problema de salud.

Sobre la tipificación del Déficit de Atención como trastorno mental, es pertinente observar que este síndrome al expresarse en una amplia gama respecto de sus niveles de gravedad, propuestas de tratamientos multimodales y pronóstico, según la casuística, deben ser producto del esfuerzo mancomunado del propio sujeto, en la medida de sus posibilidades, la familia, la escuela, y especialistas de distintas disciplinas conocedores y aleccionados en las facetas del TDAH y  de sus tratamientos incluido el farmacéutico.

En lo que toca a la Clasificación Mundial de Enfermedades Mentales de la Organización Mundial de la Salud, es más restrictiva que el DSM-5 para diagnosticar el TDAH. Por este motivo sus críticos estiman que sus directrices pueden conducir a la infradiagnosticación.

Independientemente de ello, hay coincidencia en el criterio de la eficacia de los tratamientos psicológicos, neuropsicológicos, terapéuticos medicinales y farmacéuticos basados en la evidencia científica, como parte de un conjunto de intervenciones oportunas y adecuadas orientadas hacia la familia, la escuela y la comunidad, lo que se conoce como tratamiento multimodal e interdisciplinario. También como otro de muchos ejemplos, de contribuciones para brindar protección a los sujetos afectados por el TDAH, cuyos autores han declarado conflicto de interés, tenemos la Guía de la Federación Mundial del TDAH editada por Rohde, Buiteloar, Gerlach y Faraone del año 2019, la cual es un trabajo multidisciplinario de enorme riqueza  por su caudal de conocimientos y acertadas directrices para diferentes actores sociales involucrados en el apoyo a los sujetos con TDAH.

De los ejemplos de investigadores mexicanos sin conflicto de intereses, que han hecho trabajos representativos de: la conjunción de los avances en el campo de la experiencia clínica y de investigación del TDAH, que prueban su existencia como enfermedad a todas luces.

 En el marco de la globalización, revolución de la información, innovación tecnológica y del conocimiento. Conjunción que, desde la denominada “Época del Cerebro” en la década de los 90 ha permitido la exploración de la morfología y funcionamiento cerebral en vivo, como en este ejemplo de investigación neurobiológica del TDAH.

Se trata del tema “Perfusión Sanguínea Cerebral mediante SPECT (Single Photom Computed Emission Tomography) en niños con Trastorno por Déficit de Atention con Hiperactividad”. Investigación realizada con la participación de investigadores y especialistas de alto nivel del “Centro Médico Nacional 20 de noviembre” y del Instituto Nacional de Psiquiatría “Dr. Ramón de la Fuente Muñiz”.

Esta investigación neurobiológica, logró comparar la perfusión sanguínea cerebral entre niños con diagnóstico clínico de TDAH y sanos, sujetos hiperactivos y sanos respectivamente, con el apoyo de la tecnología más avanzada para la exploración de la morfología del cerebro y su funcionamiento en tiempo real, al mismo tiempo que identificar las áreas neuroanatómicas cerebrales”.

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