La salud de las mujeres y sus hijos no se transfiere ni se improvisa

Política
  • La dirigencia estatal de mujeres priistas encabezada por Diana Molina Aguiar, advierte que el anuncio del ejecutivo estatal carece de convenios firmados, diluye la especialidad médica y arriesga la atención de miles de yucatecas. Exije certeza y respeto a la importante labor social que realizaba el Hospital Materno Infantil.

Mérida, Yucatán, 11 de julio de 2026. Ante el reciente anuncio del Ejecutivo del Estado sobre la reorganización de la infraestructura médica y la transferencia de servicios estatales a la federación, la presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priistas (ONMPRI) en Yucatán, Diana Molina Aguiar, hizo un llamado a las autoridades para brindar certeza jurídica y operativa a las familias yucatecas sobre el funcionamiento del Hospital Materno Infantil en Mérida.

Molina Aguiar calificó las declaraciones gubernamentales como «ambiguas y carentes de claridad», señalando que transferir deliberadamente la responsabilidad del Hospital Materno Infantil al modelo IMSS-Bienestar ordinario, mientras se pretende mudar la obstetricia de las no derechohabientes al nuevo Hospital O’Horán, representa un escenario de alta incertidumbre y un grave riesgo de saturación para el sistema de salud local.

“La salud de las familias, de las mujeres y de sus hijos no se transfiere ni se puede tratar como un experimento de ventanilla burocrática. Anunciar cambios drásticos sin un convenio público firmado que garantice que la federación absorberá el servicio con eficiencia, es jugar con la tranquilidad y la vida de los hogares yucatecos», aseveró la líder del Onmpri Yucatán.

Respaldada por el Comité Directivo Estatal del PRI, que encabeza el Diputado Gaspar Quintal Parra, la dirigente estatal expuso tres inconsistencias críticas e inmediatas derivadas del anuncio oficial:
Ausencia de garantías de absorción. No existe certidumbre jurídica ni administrativa de que el IMSS-Bienestar cuente con la suficiencia presupuestal y de personal para operar el Hospital Materno Infantil de manera inmediata y sin detrimento de la calidad médica.

Pérdida de la exclusividad materno-infantil. Al integrarse a los servicios del régimen ordinario, se pone en riesgo el carácter especializado y exclusivo de este nosocomio, el cual fue diseñado específicamente para proteger las etapas más vulnerables de la maternidad y la infancia.

Riesgo de saturación por desplazamiento. Derivar de golpe la atención obstétrica de toda la población no derechohabiente al periférico sur, a un costado del nuevo O’Horán, carece de una estrategia logística clara, lo que podría traducirse en desabasto, retrasos y deficiencias críticas en emergencias médicas.

Finalmente, Molina Aguiar subrayó que, desde la perspectiva de la salud pública, la improvisación y dejar desprotegida a una madre en el momento del parto constituye una forma de violencia institucional que el priismo de hoy no va a tolerar, por lo que exigió la publicación inmediata de las reglas de operación de esta transición.

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