Máscaras y Cabelleras…

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Jose Fausto

Colaboración: José Fausto Rodríguez Candia, locutor y Productor, de Grupo Fórmula Monterrey
Historia de la Lucha Libre

Amigos de Senderos del MAYAB, desde la ciudad de la Montañas, y en el rincón de su casa de ustedes les saludo, no sin antes recordarles, que se queden en casa.

Hoy vamos a platicar de la historia de la lucha libre en México. También se le conoce como el arte del pancracio, (La palabra Pancracio es un nombre propio, de origen griego, que viene de las raíces (pan = todo) y (kratos = poder o fuerza). Es decir …EL que es realmente fuerte y tiene toda la fuerza

Su historia se remonta al año 1863, se dice que fue traída a México durante la intervención francesa.

Se dice que a Maximiliano le traían espectáculos de lucha libre solo y exclusivamente para los Reyes, emperadores, ya que se consideraba un espectáculo de alta alcurnia.

En 1910 el italiano Giovanni Relesevitch ingresa a México con su empresa, la cual es una compañía teatral. Al mismo tiempo, Antonio Fournier trae el Teatro Colón, a cuyas filas pertenecen tal vez los primeros luchadores, Conde Koma (Cuyo verdadero nombre era Mitsuyo Maeda, quien es considerado el precursor del Jiu-jitsu brasileño y en todo caso de los modernos espectáculos de Artes marciales mixtas) y Nabutaka. El enfrentamiento entre las dos empresas causa revuelo entre la población, generándole un jugoso negocio a ambas.

En 1921 Constand le Marín arriba a México con su empresa, presentando a León Navarro, que había sido campeón de peso medio en Europa, junto con el rumano Sond y otros más; dos años después volvió a México, trayendo al japonés Kawamula quien, junto con Hércules Sampson, actuó en el Frontón Nacional.

En septiembre de 1933 Salvador Luttherot González funda la Empresa Mexicana de Lucha Libre (hoy conocida como Consejo Mundial de Lucha Libre), razón por la cual es considerado el «padre de la lucha libre».

En la década de 1950 aparecieron en México quienes hoy día se consideran las leyendas de la lucha libre profesional: El Santo, Blue Demon, Mil Máscaras, El Cavernario Galindo, el Rayo de Jalisco y Huracán Ramírez, entre muchos otros. Algunos luchadores aprovecharon la enorme popularidad que les brindaba la lucha libre para dar el salto a la industria cinematográfica nacional, tales como Wolf Ruvinskis. Durante esta época (también conocida como «la Época de Oro de la Lucha Libre») los combates eran básicamente a ras de lona, sin tanta espectacularidad, pero con mucha técnica.

El Toreo de Cuatro Caminos, «La Cueva de Los Independientes»

Si bien en estos años la sola aparición de cualquiera de estos luchadores provocaba un lleno total de la arena, en la década de 1980 ocurrió la gran desbandada de luchadores de la entonces absoluta empresa EMLL, para abrir paso a la época que se cree la mejor de la lucha libre, en cuanto a calidad existían buenos exponentes de la técnica o de la rudeza, tales como «El Perro Aguayo», «Tinieblas», «Blackman», «Lobo Rubio», «Mocho Cota» y muchos más.

Las empresas promotoras comenzaron a buscar la manera de realizar cambios para atraer más fanáticos. Para fines de los 80, muchas de ellas habían cerrado y sus luchadores se retiraron por falta de trabajo. Para atraer más público a los eventos, a principios de la década de 1990 se optó por llevar espectáculos de luz y sonido. Es en estos años cuando hicieron su arribo al pancracio luchadores influenciados por aquellos de los 80 en su espectacularidad y lances, como «Octagón», «Máscara Sagrada», «Cibernético» y muchos más. También empezaron a realizarse más combates femeninos y de «mini estrellas».

Cuando un luchador ha alcanzado el éxito es común que su descendencia quiera seguir con la tradición luchística que deja su padre/madre.

Cuídense mucho y resguárdese en casa, que muy pronto venceremos en 2 caídas a este virus. Y lavarse las manos cada vez que lo requiera.

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