TRAS LAS HUELLAS DEL JAGUAR

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Magaly Brito Euán: “Agradezco a Dios por haberme fortalecido y aceptar el cáncer no como enemigo, más bien lo hice mi amigo así me reconcilié con éste y en respuesta me ha dejo vivir bastante tiempo”.

GABRIEL AVILÉS

presagiodemar@gmail.com

La conozco de toda la vida y todavía no termino de comprenderla, de entender a una mujer que desde siempre ha sido una luchadora nata, que alcanza sus metas aunque el mundo se oponga, ella desde hace más de 24 años le detectaron de manera accidental protuberancias en mi seno izquierdo que fueron diagnosticadas como cáncer intraductal, lo que vino de manera inmediata fue una cirugía denominada. cuadrantectomia, radioterapia y posteriormente sesiones de quimioterapia que hasta la fecha está en constante revisión médica.

Ella, la que por cuestiones de la vida desde joven tuvo que aprender a trabajar como estilista, estudiar enfermería y llevarle a una familia, el pan diario, ella la que no se deja vencer por nada, ni por nadie, mi hermana, conferencista, motivadora, una mujer que da testimonio en hospitales, en auditorios y donde quieran que su voz sea escuchada.

Pese a que hace algunos años le detectaron metástasis en costillas y clavículas que dio como consecuencia volver a las quimioterapias y sigue de pie, huellas que penetran su piel, su corazón que ya no reclama los porqués de esta enfermedad sino aprende diario los cómos para detenerla y no enfrentarla sino aceptarla y vivir con ella.

Ella tiene a su esposo, hijas, nietos, madre y mucha familia que la apoya pero su principal aliado es Dios. Magaly ha sido para mí no sólo una hermana también una segunda mamá y una persona que me ha enseñado a ser un hombre más fuerte y usar las herramientas que tengo a la mano para hablar o escribir de mi experiencia. Lo anterior me llevo a realizarle está entrevista donde conversa de cómo es su vida y experiencia con el cáncer.

Lo primero que le pido es que se presente, ¿Quién es Magaly a grandes rasgos?

Soy una mujer de retos a pesar de los problemas siempre dibujo una sonrisa en mi rostro y trato de ser feliz por encima de ellos, pienso en todas las cosas maravillosas que quiero hacer, en todas las personas que me aman y estar al pendiente de mi salud pues desean verme viva y bien.

Comienzo a motivarme con alegría y fe espiritual, poder ayudar a los demás es una bendición, hay muchos regalos que puedo hacer sin que me cueste nada sonrisas, cariño, ser disponible, escuchar a los necesitados pero también me gusta la soledad y meditar con mi yo interior. La vida es como una leyenda, la mía es muy larga pero hay que saber narrarla. He pasado por infinidad de circunstancias pero la más difícil ha sido el cáncer, tengo más de 20 años luchando y he salido victoriosa, pero las cicatrices que me ha dejado me recuerda que sigo respirando el aire, bebiendo la transparencia del agua, disfrutando las cosas simples pero valiosas de la existencia. Se dice fácil, a veces, siento que me voy a rendir, recurro a mi Dios que me mantiene llena de fe, miro al cielo y digo: ¡adelante, puedes seguir viviendo!

Agradezco a mi esposo, hijas y nietos por estos años de amor y paciencia; sola no lo habría logrado, pero principalmente agradezco a Dios por haberme fortalecido y aceptar el cáncer no como enemigo, más bien lo hice mi amigo así me reconcilié con éste y en respuesta me ha dejo vivir bastante tiempo. Gracias a la vida por tantas bendiciones, me siento satisfecha con mis victorias, nada hubiera hecho sin fe se hubiera apagado lo maravilloso de vivir y disfrutar la vida al máximo, pensar en todas las cosas maravillosas que aún podría hacer.

Tienes que aprender a vivir, con esa palabra que causa miedo, aceptarnos, amarnos, sobre todo aumentar nuestra fe para esta gran batalla y una actitud muy positiva, permitiéndonos el derecho de ver un futuro que muchos creen que no existe, mi mente ha contribuido a lograr mis sueños y la mayoría se han cumplido, aprendí a valorar mi vida y crecer espiritualmente; permitirme estar en este mundo viviendo todos los momentos como vengan y premiarme por mis batallas vencidas. Reconozco mi cuerpo desgastado pero me siento muy orgullosa de decir ¡VIVO!, regalo hermoso que me dio el Ser Supremo. Soy una luchadora no es la que siempre gana, sino la que a pesar de sus derrotas nunca se rinde.

¿Cómo te enfrentas al cáncer?

Todos los individuos somos diferentes, unos mueren sin luchar, otros sufren de terror, lloran, otros dicen que es mejor morir y muchos argumentos. En mi caso, me quebranté, pero decidí luchar con mucha fuerza, me esperaban mis niñas y ese fue mi enfoque.

¿Qué pasa cuando se entera tu familia?

Mi esposo quedó asombrado pues aparentemente era una mujer sana, aprendí que nadie es sano, mis hijas solo se refugiaron en mí, en silencio vieron mi cambio de imagen, esa fue la peor parte, mi vanidad, ya no era la misma.

¿Cómo tomas conciencia de que tienes que ganar al cáncer?

Todas las enfermedades se tienen que superar no solo el cáncer es el malo, evite al cáncer como mi enemigo, los dos nos adaptamos, éste tuvo que sonreír a la vida como yo lo hago, con ganas de vivir por algo o alguien, eso es lo más maravilloso pues logras que se detenga ante ti.

Eres un testimonio de vida, ¿Qué piensas de ello?

Me da alegría seguir dando testimonio de cada batalla, cómo cada una ha aumentado mi fe, reforzando la idea: Lo más importante es amar a Dios.

También das conferencias y apoyas a las personas que tienen esta enfermedad, haces labor altruista, eres empresaria, esposa, abuela, mamá, hija, hermana, para todo tienes tiempo, ¿Cómo le haces?

Solamente soy Magaly, a la que le brota por los poros apoyar a gente necesitada, a manejar la enfermedad, inyectar valor, fuerzas, que siempre sientan la sanidad en ellos, no apropiarse del problema. En esta vida nada es de nadie, sólo tú puedes lograr hasta lo infinito queriéndote mucho.

¿A veces, no te sientes sin fuerza para seguir?

Reconozco que en ocasiones me siento cansada, me digo en mi mente, no seas egoísta, estás viva, cierro los ojos y busco algo que detenga esos pensamientos, me animo a seguir luchando pensando que quizá no soy necesaria pero me gusta vivir.

¿Cómo afrontas el día a día?

Durante el transcurso del día siempre ocurren cosas positivas y negativas, pero es parte de la vida, ser positivo atrae canales de abundancia y salud, si resulta lo contrario inmediatamente volteo la hoja y vuelvo a sonreír viendo lo hermoso de la vida.

¿Tu vida espiritual te ayuda mucho a fortalecerte?

Vida espiritual, maravillosa pregunta; si algo he aprendido durante más de 20 años: nada viene de la ciencia o mano del hombre, solo son instrumentos que nos ayudan y el único camino es nunca soltarse de la mano de Dios, yo, Magaly, soy feliz aclamando su santo nombre, doy gracias por haberme sanado de la oscuridad, sin él no somos nada. Dios nunca abandona, nosotros nos hacemos a un lado pero hasta el ateo en momentos dolorosos acude a Dios. Mi pensar es, si todos nos llenáramos del amor de Dios muchas cosas cambiarían.

¿Qué les aconsejas a las personas con esta enfermedad?

Los consejos para mí no existen, sólo puedes apoyarlos con tu propio testimonio a luchar con mucho optimismo y en el punto final Dios decide, por tanto hay que ser pacientes, prepararnos para tener una buena calidad de vida. Dar gracias por un día más, aprovechar al máximo cada instante, segundo, minutos, horas, con buen entusiasmo, siempre encontrando y buscando lo que te haga feliz. Sí se puede, es mi tarea diaria.

Has viajado por muchos países, cuéntame esas vivencias.

Es curioso, he viajado pero nunca programado, al contrario, cada recaída me ha motivado a hacer lo que tanto había anhelado: “viajar, disfrutar y cumplir mis sueños”, pero sobre todo los viajes han sido prepararme para la nueva batalla, aceptando nuevamente las bendiciones que creo merecer. Todo este conjunto de emociones ayudan a ser feliz como tú quieres y a esto le llamo calidad de vida.

Apoyas a muchas asociaciones y fundaciones que ayudan a las personas con cáncer, más adelante, ¿te gustaría tener la tuya?

Siempre he estado en voluntariados indirectamente apoyando a muchas causas, por mi mente ha pasado la idea de una fundación pero por diversas circunstancias no lo he podido llevar a cabo, me encantaría ser parte de una fundación de manera formal aunque no especialmente

dirigida por mí, para apoyar a las mujeres que pasan por esos momentos para poder inyectarles ganas de vivir.

¿Qué es la muerte para ti?

Hace muchos años, no me permití pensar en ella, al contrario, luché porque tenía un propósito: ver crecer a mis hijas; logré la primera batalla, surgiendo nuevas caídas, cada vez más fuertes pero siempre me he puesto objetivos por cumplir que no me permitieron pensar en morir. En estos momentos, después de esta última prueba, la cual tocó mi corazón solo agradecí a la vida: claro, y creo en la trascendencia al más allá, de esa forma si más adelante llegara, me despediré de este mundo muy en paz.

Magaly, ¿cómo eres actualmente?

Soy una mujer fuerte, siempre enfrentando la vida, ocultando mis miedos y temores, regalando la mejor sonrisa, me considero un ícono porque he logrado dejar huella en mucha gente aun sin conocerla, esto por haber luchado, sobrevivido, dado testimonio de vida aunque la historia aún no termina.

Para finalizar esta entrevista, me despido con esta frase: “Luchadora no es la que siempre gana, sino la que a pesar de sus derrotas nunca se rinde”

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