Sucilá, Yucatán a 26 de abril de 2026.– A más de tres décadas de su fundación, el rancho El Chaparral ha evolucionado de una unidad de producción tradicional a un negocio agroalimentario con visión empresarial, posicionándose como referente regional en la transformación de lácteos y derivados del campo.
Fundado por la familia Monforte, este proyecto inició con la ordeña diaria de vacas y cabras, pero hoy opera bajo un esquema de diversificación productiva que le permite colocar en el mercado productos como queso Oaxaca, leche, flanes, malteadas y derivados apícolas en zonas clave como Valladolid y la Riviera Maya. En el corto plazo, la marca proyecta su expansión con la apertura de un punto de venta en Mérida.

“El crecimiento ha sido paulatino, pero sostenido. La integración de nuestros hijos al proyecto ha sido clave para profesionalizar cada área”, explicó Don Wilmer Monforte durante su participación en la Expo Campo 2026, espacio que consideró estratégico para la vinculación comercial y la visibilidad de productores.
El modelo de El Chaparral se basa en la especialización familiar: administración, sanidad animal, producción agrícola y gestión legal son áreas atendidas por la nueva generación, lo que ha permitido optimizar procesos y fortalecer la competitividad del rancho.
Además de la producción lechera, la unidad integra actividades como la crianza de borregos, cerdo pelón, conejos y gallinas ponedoras, así como la apicultura, consolidando un portafolio diversificado que responde a tendencias de consumo local y regional.




Entre sus productos insignia destaca el llamado “queso sucilense”, elaborado con leche 100% de vaca y sin aditivos, cuyo proceso de maduración le otorga características diferenciadas en sabor y textura, generando alta demanda en el mercado. A este se suman propuestas de valor agregado como dulces de leche de cabra, malteadas saborizadas y productos derivados de la miel, incluyendo jarabes y suplementos naturales.
El caso de El Chaparral refleja cómo la transición de una actividad primaria a un modelo agroindustrial puede detonar crecimiento económico en comunidades rurales, mediante la innovación, la diversificación y la integración generacional.
Con una visión clara de expansión y fortalecimiento de marca, la familia Monforte busca consolidar su presencia en la capital yucateca, acercando sus productos directamente al consumidor final y reforzando su posicionamiento dentro del sector agroalimentario del estado.
Informacion y foto MPM y Rosy Ramírez

