Drones que “escuchan” para salvar vidas

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Localizar personas que se encuentran en peligro cuando se produce un desastre es una tarea compleja. Durante los incendios, por ejemplo, se generan fuentes de calor y grandes cantidades de humo que impiden la visión y la situación se complica aún más. En este caso, encontrar supervivientes utilizando cámaras convencionales o térmicas no es posible y es necesario emplear técnicas alternativas.

En este escenario, el Grupo de Procesado en Array (GPA) de la Universidad de Valladolid (UVa) en España ha ideado y ensayado con resultados prometedores una cámara acústica integrada en un vehículo aéreo no tripulado o dron, capaz de detectar, a través del sonido, a personas que piden ayuda en entornos donde la visibilidad es reducida.

Esta idea innovadora se fundamenta en una tecnología por la que el grupo ha apostado desde su creación. “Cuando diseñamos un conjunto de micrófonos y los procesamos de forma adecuada hablamos de micrófonos inteligentes y nos permiten obtener una información espacial que normalmente no se puede conseguir con un solo sensor”, explica el profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la UVa Alberto Izquierdo, coordinador del equipo del que también forman parte los profesores Lara del Val y Juan José Villacorta.

Un array es precisamente un grupo de sensores distribuidos en el espacio de forma específica. Los investigadores del GPA trabajan no solo con array de micrófonos, también con altavoces, sensores todos ellos acústicos con los que son capaces de detectar la posición de las fuentes sonoras, como puede ser en este caso la de una persona pidiendo auxilio.

Esta línea de investigación surgió hace tres años en una estancia de Izquierdo en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, Pensilvania (Estados Unidos), uno de los centros de investigación más importantes del mundo en el ámbito de las ciencias de la computación y la robótica.

Allí entró en contacto con un grupo de investigadores del Departamento de Ingeniería Mecánica que trabaja con drones. Este grupo había desarrollado un vehículo capaz de volar por el interior de un barco de gran tamaño, un lugar en el que la cobertura GPS, fundamental para dirigir el dron y saber dónde se encuentra en cada momento, no está disponible.

A partir de la misma tecnología con la que funcionan algunas aspiradoras inteligentes (denominada SLAM, del inglés “Simultaneous Localization And Mapping), estos investigadores habían conseguido que el dron recorriera los camarotes para localizar supervivientes ante un supuesto de incidente o evento adverso.

“Un problema que tenían es que si hay fuego o humo los sensores ópticos no funcionan. Entonces nos plantearon si con nuestra tecnología acústica podríamos detectar a una persona que estuviera pidiendo auxilio. En ese momento abordamos el reto de montar uno de nuestros array en un dron y localizar la posición de una persona a través de los ecos directos y rebotes en las paredes”, recuerda el investigador de la UVa.

El principal desafío fue discernir las señales de auxilio del propio ruido del dron, una cuestión que consiguieron salvar finalmente de forma exitosa y que es el tema central de un artículo publicado en la revista ‘Sensors’ en colaboración con la Carnegie Mellon y la Universidad Northeastern de China.

Fuente: Noticias de la Ciencia

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