- Denuncian más de 2,500 hectáreas devastadas, amenazas armadas y una década de omisiones de autoridades ambientales
Yaxcabá, Yucatán.– La selva del ejido Tahdzibichén se consume poco a poco entre motosierras, fuego y abandono institucional. Ejidatarios de esta comunidad denuncian una tala ilegal sistemática que, aseguran, ha destruido más de 2,500 hectáreas de monte, sin que hasta ahora exista una respuesta efectiva de las autoridades federales encargadas de proteger el medio ambiente.
De acuerdo con el comisario ejidal, Teodomiro Caamal, alrededor de 20 personas operan de manera clandestina en la producción de carbón vegetal, cortando árboles, quemando la madera y dejando atrás terrenos degradados, sin ningún tipo de reforestación. Una vez agotada la zona, se desplazan a otro punto del ejido y repiten el mismo esquema de destrucción.
“No es algo nuevo. Llevamos más de diez años denunciando y nadie hace nada”, lamentó.
Diez años de denuncias sin respuesta
Los ejidatarios han acudido en repetidas ocasiones a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Sin embargo, las respuestas —afirman— se limitan a promesas vagas y visitas que nunca llegan.
“Nos dicen ‘a ver cuándo podemos ir’, pero el monte no espera. Mientras tanto lo siguen talando frente a nuestros ojos”, reclamó el comisario.


Amenazas y miedo en la comunidad
La situación no solo es ambiental, sino también de seguridad. José Ismael Albornoz Cauich, integrante del Consejo de Vigilancia del ejido, denunció que quienes realizan la tala ilegal amenazan e intimidan a quienes intentan frenar la actividad, presumiendo incluso portar armas.
“Dicen que sacan el fusil, que aquí hay machetes. Así intimidan para que nadie se meta”, señaló.
Además, acusó que estos grupos pagan jornales a otros ejidatarios para acelerar la producción de carbón, lo que ha generado división interna y mayor presión sobre los recursos naturales.
Una minoría señalada, una mayoría afectada
Aunque el ejido está conformado por 360 integrantes, los denunciantes aseguran que solo una veintena es responsable directa de la devastación, mientras la mayoría exige una intervención urgente para proteger el patrimonio natural de Tahdzibichén.
En este proceso, los ejidatarios han contado con el respaldo de la Liga de Comunidades Agrarias y del licenciado Juan M. Medina Castro, quien ha acompañado a la directiva ejidal en las gestiones ante instancias gubernamentales.
Exigen Guardia Nacional y acciones inmediatas
Ante la falta de resultados, la comunidad solicitó la intervención de la Guardia Nacional, como medida emergente para frenar la tala ilegal y garantizar la seguridad de quienes defienden el territorio, mientras Profepa y Semarnat realizan las investigaciones y aplican sanciones.
“Que manden a la Guardia Nacional. Ya es demasiado el daño que le han hecho al monte”, enfatizó Teodomiro Caamal.
Un problema que se repite en la región
El caso de Tahdzibichén no es aislado. Se suma a una problemática creciente en Yucatán y la Península, donde la tala ilegal y el cambio de uso de suelo avanzan pese a las denuncias públicas, evidenciando la urgente necesidad de una respuesta firme del Estado para proteger los ecosistemas y a las comunidades que los defienden.
La selva sigue cayendo. La pregunta es si las autoridades llegarán antes de que sea demasiado tarde.

